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| Oro, dinero y especulaciones |
11.05.2002
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El precio del oro sube.
Y la probabilidad de que siga subiendo es palpable. Muchos inversores
ya tienen bajo la mira algunos productos aptos para la especulación.
Certificados y opciones son los favoritos. En épocas duras
como las actuales, los inversores se refugian en el dorado metal.
El oro a sido una de las más exitosas inversiones en los últimos
meses.
El precio del mismo se recuperó en más del 20 % desde
abril del 2001 hasta febrero del 2002. En comparación, los
índices bursátiles mundiales han mostrado una perfomance
que es un espanto. El Dow perdió un 7 %. El S&P se cayó
un 14 % y en el Nasdaq la sangría fué de -24 %. Y muchos
expertos opinan que existen motivos de sobra para que el oro se presente
en el futuro como una inversión estable o inclusive pueda arrojar
una buena ganancia.
La demanda de oro en todo el mundo es momentaneamente superior a lo
que las minas pueden producir. Durante el año 2001 se extrajeron 2.600
toneladas y algunos analistas pronóstican que en los próximos
años la cantidad bajará. El motivo? Desde mediados de los 90
el precio del metal cayó de los 420 hasta los actuales 300
dolares.
Y para muchos de los que escarban entre las entrañas de la tierra
ya no significa un buen negocio hacerlo. Los bancos centrales tampoco
vuelcan oro descontroladamente al mercado. En septiembre del 99 unas
15 instituciones europeas acordaron un limite de 400 toneladas al
año con la intención de estabilizar el valor.
Los inversores privados saben que en épocas de crisis el oro
es un buen puerto para proteger su dinero y cambian dolares, pesetas
y dinares por monedas y barras de dorado resplandor que terminan acumulandose
en sus cajas de seguridad. En épocas normales la demanda privada
es bastante humilde, comparada con la demanda que ejerce la industria
de las joyas. Pero en situaciones dificiles el interés privado
es imprevisible y puede hacer disparar los precios hacia arriba.
No obstante los elevados aranceles de transacciones que deben pagar
a los bancos y que no se gana ni un céntimo de intereses, es
tipico que muchos inversores y ahorristas se cubran con oro en tiempos
inseguros. Por las dudas nomás. La demanda de oro en el primer
mundo crece. Muchos ahorristas no quieren arriesgarse a invertir en
títulos cuando las bolsas vienen cayendo en picada desde hace
más de dos años.
Los que realmente se encuentran embriagados por la fiebre del oro
son los Japoneses. El gobierno de Tokio flexibilizó desde comienzos
de abril algunas medidas economicas y los nipopnes, muy conservadores
ellos, cambian sus yens por el preciado y luminoso metal.
A. Morgan |
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