Al final uno es siempre
más sabio. La triste experiencia que vivieron muchos inversores
en los últimos 30 meses, Warren Buffett, el más grande
y exitoso inversor del planeta, no la vivió. Un viejo zorro,
diría mi abuela.
Poco ántes de que el rally en las bolsas americanas alcanzara
el más alto nivel de toda su historia, el segundo hombre más
rico del mundo había echado una mirada sobre el mercado accionario
de los USA y trató de descifrar lo que acontecería en
el futuro. Por aquel entónces lo que el anciano inversor dijo,
causó mucho disgusto entre legiones de inversores y se la consideró
una opinion a destiempo.
Las cotizaciones subían y la eufória reinaba en Wall
Street. El oraculo de Omaha, tal cuál se lo llama a Buffett
(la ciudad tiene unos 340.000 habitantes, está en Nebraska
y alli tiene su sede la firma de Buffett, Berkshire Hathaway) pronósticó
muy suelto de cuerpo... lo que despúes vendría! Una
catastrofe!
Muchos inversores lo tildaron de anticuado y fuera de moda. Buffett
se había negado terminantemente a invertir sus dolares en tecnología.
Su justificación: El no entendía cuál es el negocio.
Ello fué una posición que en cierta manera rasguño su
imagen y su prestigio. Los títulos tecnológicos subían
como cohetes y los papeles de Warren Buffett apenas si lograban una
baja perfomance.
Pero 30 meses despúes la tortilla se dió vuelta. Inclusive
las firmas líderes como Cisco Systems, Oracle, Sun Microsystems,
Lucent y muchas otras, se cayeron al vacio debido a las turbulencias
del mercado, ataques terroristas, la floja coyuntura economica, enronitis,
etc, perdiendo un 60, 70 y hasta un 80 % de su valor!
Berkshire Hathaway, en el mismo periodo de tiempo, logró una
ganancia del 50 %. Realmente muchos inversores se hubieran podido
ahorrar el disgusto y las horrorosas pérdidas si en plena euforia
bursátil hubieran tenido en cuenta las palabras de Buffett
quien en un sin fin de oportunidades afirmó: El valor de una
fortuna no puede crecer más rápido a las ganancias que
ella genera.
Los inversores no pueden esperar un rédito anual del 12 % en
forma permanente cuando las ganancias crecen tan solo un 5 % al año.
Y tiene razón. Su profesía bursátil para el año
2017 llegó más temprano a lo esperado. |