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| Un capuchino por favor |
24.07.2002
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Los americanos aman tomar
un buen capuchino. O por los menos lo que se esconde detras de tal
nombre servido en vasitos de plástico. En Italia o Francia,
por poner un ejemplo, donde todo lo relativo al paladar es cosa sagrada,
se lo tirarían por la cabeza. Pero en los Estados Unidos, el
país de las posibilidades sin limites, los codigos del plácer
son otros.
Starbucks, quien posee una cadena de cafeterías que se va expandiendo
por el planeta como en su momento lo hizo McDonald´s, presentó
durante el mes de mayo un nuevo record de facturación. Las
ganancias de la empresa, con relación a mayo del 2001, crecieron
un 27 % hasta los 204 millones de dolares.
Si uno sumara las ventas logradas en los nuevos cooffee-shops que
la firma últimamente inauguró en todo el planeta, el
crecimiento orgánico de los negocios superó con un 10
% la media del sector. Los números demuestran que los managers
de la firma saben lo que hacen: Ganar dolares.
Las cifras presentadas son realmente un festival frente a los ojos
de los inversores. En Wall Street aman cuando los negocios funcionan
y los dolares llueven. Pero la pregunta del millon en la actualidad
es: No obstante los sólidos resultados de Starbucks, se justifica
la alta valoración de los títulos? Los papeles de la
firma valían hasta hace poco unos 25 dolares.
Los títulos poseían a comienzos de julio un PER de 34
para el 2003 y tal valoración es similar a la que tuvieron
las empresas tecnológicas en plena burbuja bursátil.
Para justificar tal capitalización de mercado (usted sabe que
los gringos son muy pragmaticos en ésto de manejar números)
Starbucks debería crecer año tras año alrededor de un tercio
y cada dos años y medio... duplicar la facturación!
Ello representaría, inclusive para una empresa líder
como Starbucks, una tarea casi imposible. Se puede argumentar que
los consumidores americanos y de otras partes del mundo están
fascinados con la idea y el negocio que gira alrededor del cafe. La
empresa con sede en Seattle logra imponer el modelo produciendo una
mini-revolución cultural en los gustos y las costumbres de
la gente.
En las grandes ciudades de los Estados Unidos las cafeterías
de Starbucks representan un oasis en el cuál los empleados
de oficinas o peatones pueden retirarse a tomar un capuchino. En otros
mercados como el europeo, la firma no se puede imponer tan facilmente
como en los USA, donde allí si existía tal necesidad.
En el Viejo Continente los aromas italianos y franceses seducen a
los consumidores desde hace una eternidad. Segafredo y Lavazza son
verdaderos pesos pesados en el negocio. La competencia será
dura. Starbucks pensaba invadir el mercado teutón con unos
1.500 locales. Pero a principios de año la firma dió marcha
atrás con tales planes. Por ahora.
Usted sabe que los gringos saben esperar "su" oportunidad. Los inversores
que confian en los negocios de la firma americana y aún no
tienen los títulos en su cartera, deberían esperar a
que la cotización de los mismos baje un poco.
Hace 10 años los papeles de Starbucks cotizaban en Wall Street a 1,39
dolares. Hoy usted los debe pagar a 20 dolares. Donde se gana la plata
en éste mundo? Usted ya lo sabe.
A.Morgan |
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