Despúes de que las
investigaciones del fiscal neoyorkino sacara a la luz publica los
manejos de Merrill Lynch y sus analistas, la afamada casa de inversiones
dió su conformidad para que en el futuro una especie de ombusdman
y un comite independiente vigile el trabajo de sus analistas y expertos.
Además, el sueldo de los mismos no deberá estár
más acoplado al negocio de la banca de inversiones y en el
futuro, tal cuál sucede con las marcas de cigarrillos, cada
estudio de títulos deberá llevar un rotulo de advertencia:
"""Cuidado! El autor del informe podría tener otros intereses
que el de querer multiplicar el dinero de los inversores."""
Los oscuros manejos sacados a luz por el fiscal Spitzer ejercieron
una presión brutal en su momento sobre Merrill Lynch. Recordemos:
no solo la cotización de sus títulos se desplomó
sino que tambien la agencia de ratings Moody´s amenazó con
bajarle la valoración debido al escándalo. El designado
jefe de la firma, Stanley O´neal, era "un duro", pero sufrió
una fuerte derrota. Su dureza llevó a que el fiscal publicara
las chanchadas de la afamada casa de inversiones.
El prestigio de Merrill Lynch a sufrido serios rasguños. El capo máximo
de la casa de inversiones, David Komansky, algo retirado del negocio,
volvió prestamente a tomar las riendas de la firma y llevó
las tratativas con el fiscal. Los 100 millones de multa que eran mucho
para Stanley, para Komansky no fueron un problema.
Y lo que Komansky ya sabe, lo tiene que aprender el jefe del Citigroup:
en la bolsa nada es tan importante como un buen nombre. La filial
del Citigroup, Salomon Smith Barney, tiene serios problemas. El fiscal
Spitzer puso tambien bajo la lupa a ésta casa de inversiones
y solicitó hace algun tiempo atrás e-mails internos
asi como determinada documentación. En la mira del temido fiscal
se encuentra sobre todo Jack Grubman, quien tuvo que abandonar la
firma.
El experto del sector de las telecomunicaciones de Salomon podría
convertirse en un nuevo caso Henry Blodget. Los managers de Salomon
Smith Barney tratan actualmente de hacer bien los deberes moviendo
algunas figuras importantes en la empresa para ganarse la simpatía
del fiscal neoyorkino. Y tambien estarán pensando en los 100
millones que Merrill Lynch tuvo que "poner sobre la mesa" para sacarse
al temido tio de encima.
A.Morgan |