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A los argentinos ni siquiera les quedó
como consuelo a sus males, la ilusión de haber jugado un
buen campeonato mundial de futbol. Despúes de que los gauchos
pérdieran sus aspiraciones frente a los tanques suecos, los
golpeados ciudadanos sudamericanos volvieron toda su atención
a la desolada situación economica por la que atraviesa el
país.
El gobierno de Duhalde (aguantará hasta septiembre?) comienza
timidamente con algunas reformas con la esperanza de que el Fondo
Monetario se digne a soltar algunos dolares. Pero los tios del FMI
son duros y antes de permitir que los verdes fluyan hacia Buenos
Aires, exigen medidas concretas como por ejemplo que las provincias
del interior apreten el freno de los gastos.
Los gringos saben que los caudillos provinciales son muy generosos
con sus aparatos partidarios. Ello cuesta mucha plata. Y el abanico
de medidas exigidas por los funcionarios de la institución
con sede en el norte del continente, es bastante amplio en lo que
respecta a los deberes que esperan de los gobernantes justicialistas.
Hasta el presente la situación es insatisfactoria si bien
las tratativas continuan. Por lo pronto en Buenos Aires el gobierno
de Duhalde comenzó a meter palos y balas para frenar las
demandas de los más perjudicados por el saqueo que sufrió
el país durante los últimos años. Es solo el comienzo.
Los inversores internacionales que poseen en su cartera los bonos
Argentinos ven con preocupación el desarrollo de los acontecimientos
en el país de los bifes. Y tanto el ruido de las armas como
las negativas del FMI a soltar dolares, no los predisponen a ver
el futuro de sus inversiones con mucho optimismo.
A principios de año Argentina declaró que no puede pagar
sus deudas. Y por primera vez desde entónces, a mediados
de junio, un representante del gobierno porteño participó
en una conferencia telefonica respondiendo a las preguntas de los
managers de unos 20 fondos de inversiones internacionales, esos
que meten toneladas de dolares en los paises emergentes.
Un representante del comite "Argentina Bondholder Comittees" que
nuclea a los afectados privados, comentó que que ello era
un primer paso en la dirección correcta. Las tratativas serán
largas y tediosas.
Mientras el FMI y Argentina no lleguen a un acuerdo serio y firme,
los inversores privados del Primer Mundo no verán ni un solo
dolar y cada vez que miren sus cuentas bancarias, se preguntarán
que fué lo que los impulsó a invertir sus dineros
en paises que están quebrados y su futuro es incierto. Se
lo decimos: la ávidez.
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