Sucedió hace un par
de semanas. En Inglaterra (como en otros paises europeos) existe una
firma que es la líder en productos eróticos. Usted ya
sabe, revistas pornográficas, calendarios, muñecas inflables
y toda una gama de divertidos aparatillos y juguetes inventados con
la finalidad de hacer no tan aburridas determinadas actividades humanas,
sobre todo las referidas al sexo.
En Alemania por ejemplo, la que llena de alegria los dormitorios matrimoniales
es Beate Uhse. En Gran Bretaña la que domina el sector es Ann Summers.
Y la señora Summers, una mujer llena de fantasia y sumamente agresiva
en los negocios, no perdona a nadie cuando se trata de publicitar
su nombre, sus productos y de que la cuenta bancaria a fin de mes
esté repleta de dinero.
Pero su última travesura comercial fué un poco más
allá de lo permitido y tuvo que abandonar su estrategia para
llenarse oro. La cadena de negocios eróticos de la señora Summers,
la cuál no está incluida entre los más de 850
proveedores que posee el palacio real, provocó la ira de su
majestad con un fotomontaje bochornoso y de muy mal gusto, de acuerdo
a la moral y las buenas costumbres imperantes en el Reino Unido.
Que sucedió? Summers tuvo la ocurrencia de poner en las vidrieras
de cada uno de sus 62 negocios, una imagen de la reina Elizabeth.
Pongase a pensar. Usted pasea por las calles de Londres mirando negocios
y de pronto se le aparece la imagen de la reina de Inglaterra, entre
ropa interior erótica, videos pornos, modelos en posiciones
"indecentes", vibradores, juegos eroticos y otras perversas nimiedades
que se utilizan para hacer ciertas "chanchadas". Joder!
La reina Elizabeth aparece en la foto inaugurando el comienzo de las
sesiones parlamentarias y en vez de tener el discurso para tal ocación,
la reina tiene entre sus manos... la salvaje y desenfrenada guia sexual
de la señora Summers! Y como si ello no alcanzara, se vé a
la reina pensando... " Hay que tenerla!" Un verdadero espanto! Un
escándalo para la nacion. Una infamia.
La respuesta no se hizo esperar. Un aluvion de cartas con textos en
tono de reproche provenientes del palacio real y de diputados parlamentarios
invadieron las oficinas de Summers. Daría la impresión
de que los mismos no solo contenían epitetos de enojo sino
tambien alguna velada amenaza ya que poco despúes, la foto
de su majestad desapareció como por arte de magia de tales
negocios.
Los managers de la firma pensaban que la casa real tendría,
en pleno siglo 21, un poco más de humor pero tal cuál
se vé, se equivocaron. En fin... nosotros hubieramos probado
con una botella de buen scotch. Hasta los niños del jardín
de infantes saben que en los aposentos reales, si bien con el sexo
no pasa nada, con el alcohol... la historia es muy distínta.
Salud! |