|
Algunos medios escribían allá
por abril que no obstante el flojo desarrollo de la facturación
en los negocios de la empresa, el capo de la misma, Anthony Burgmans
se mostraba optimista y confiado en que se lograría alcanzar
el pronósticado 25 % de crecimiento para el 2002. Pasaron
menos de tres meses y... minga de crecimiento!
El gigante de las marcas (entre otras muchas en su cartera figuran
sonoros nombres como Knorr, Axe, Domestos, Omo, Rama, Lipton, Lagerfeld,
Slim-Fast) piensa obtener ganancias mucho menos a las esperadas.
El negocio con los helados (Magnum, Cornetto) el cuál durante
el primer trimestre fué bastante malo, se pone más
duro.
Nestlé, la más seria competidora de Unilever, se tragó
a Dreyer´s, compania americana productora de helados, y pasa al
ataque en forma frontal contra el gigante holandes-británico
del consumo, en pleno mercado estadounidense. La cuota de mercado
regional que posee Nestlé asciende entónces a un 20
% mientras la porción de Unilever queda en un 16 %.
El gran problema de Burgmans: Ben & Jerry´s, la sucursal de helados
de Unilever, vende sus productos a través del sistema de
distribución de Dreyer´s. La mano viene dificil para el capo
de Unilever. Debido a elevadas inversiones en nuevos productos (la
lucha es cada vez más feroz) y tambien los gastos ocacionados
por compras de otras firmas, Burgmans se vé momentaneamente
muy limitado en el aspecto financiero como para efectuar algún
movimiento de contraofensiva.
A esperar mejores tiempos se ha dicho. Los que no tienen ni tiempo
ni paciencia son los inversores. Desde hace cuatro semanas se sacan
los papeles de encima como si tuvieran lepra. Si usted le pega una
ojeada a un gráfico de Unilever (y si usted tiene sus papeles
en su cartera) puede que el cuore le juegue una mala pasada. La
cotización de los mismos se derrumbó en forma impresionante
desde comienzos de julio de los 67 hasta los 50 euros.
Que dicen los expertos sobre Unilever? Por ahora nada. Ya vendrán
tiempos mejores.
|