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El hombre se llama Kurt Hellström
y por éstos dias... no anda muy feliz que digamos. La empresa
se llama Ericsson y tampoco los accionistas se muestran muy felices
con la marcha de los negocios.
Y la cosa empeora cuando los inversores escuchan de boca del manager
de la firma sueca "Si yo hubiera sabido la dimensión de la
malaria en el sector, entónces no habría asumido la
responsabilidad de conducir la empresa". Tomá vós!
El tio puso una mano en el cuore y se confesó sin tapujos.
Y a los accionistas de Ericsson... se les pusieron los pelos de
punta! El asunto es que el jefe de la firma especializada en equipamiento
e infraestructura para la red y tambien productora de handys, por
lo menos es sincero.
El retroceso de la facturacion es verdaderamente dramatico. Durante
el segundo trimestre las ventas cayeron en un 31 % hasta los 4.200
millones de euros. En el tercer trimestre las cosas no marcharon
mejor. Para todo el aГ±o operativo, los arquitectos de la red esperan
un retroceso de la facturación del 15 %.
Pero en los tiempos que corren no queda tiempo para los lamentos
ni la desesperación y además, Hellström debe
lograr que la firma vuelva a ser rentable ya que el dinero se acaba.
Despúes de cinco trimestres seguidos con pérdidas,
Ericsson necesitó imperiosamente una inyección de
dinero fresco.
Durante septiembre los grandes accionistas de la firma tuvieron
que poner sobre la mesa unos 3.300 millones de euros para salvar
a la misma del desastre. Como sigue la historia? Es simple. Mano
de hierro con los números y en los negocios. Se viene una
ola de ahorro de la que no se salvará ni el loro.
Entre otras dolorosas pero imprescindibles medidas que se deberán
tomar, figuran la reducción de los actuales 107.000 hasta
los 60.000 laburantes de la empresa y en todo el mundo se cerrarán
filiales. Inclusive los managers piensan en la posible venta del
segmento de handys.
Para el aГ±o 2003 se espera el regreso de las tan anheladas ganancias.
Debido a que el panorama y las expectativas de la firma no son tan
rosadas y aún despúes de que los títulos perdieran
un 95 % de su valor, los papeles de Ericsson son muy peligrosos.
Demasiado diriamos. Existen mejores alternativas y sobre todo...
más previsibles.
De todas formas los títulos, al actual nivel, se han convertido
en una presa tentadora para aquellos especuladores que compran por
"moneditas" los papeles de una empresa de tal "envergadura" en los
negocios mundiales y esperan confiados mejores tiempos.
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