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El sheriff de Wall Street
01.10.2003

El sheriff de Wall Street entra nuevamente en acción. Eliot Spitzer, el temido fiscal neoyorkino que investigó sin descanzo en el pasado los chanchullos de las más prestigiosas casas de inversiones en los Estados Unidos y sus analistas estrellas (sobre lo que informamos en forma detallada en incontables oportunidades), tiene en la mira a otros "grandes jugadores" del mercado: los poderosos managers de fondos de inversiones. Bajo la lupa del fiscal tambien se encuentran conocidas casas bancarias.

Los motivos para que el fiscal ponga la lupa sobre tales señores se debe a que los mismos les habrían otorgado fabulosas e ilegales ventajas a los "grandes inversores" (entre ellos se puede contabilizar a acaudalados inversores privados, fondos de inversiones, companias de seguros, etc) con las cuales les posibilitaron ganancias astronómicas.

El fiscal fué clarito al afirmar: "la dimensión del escándalo no se puede cuantificar, pero una cosa es segura: determinadas personas y ciertos grupos, tuvieron la oportunidad de manipular el sistema."

El fiscal Spitzer a puesto su atención sobre una docena de companias de fondos de inversiones y bancos para investigar el asunto. Entre ellos figuran dos verdaderos pesos pesados de las inversiones: la companias de inversiones Vanguard Group y el Bank of America.

Despúes de Fidelity Investment, el Vanguard, muy popular entre los estadounidenses, es la más poderosa compania de inversiones en los USA.

Las investigaciones de Spitzer se centran sobre todo en la asi llamada "operatoria despúes del cierre". La cosa es simple: algunas companias de fondos, una vez cerrado "el mercado Wall Street" seguían vendiendo sus títulos a "determinados" clientes a cambio de una "comisión".

La ventaja para el comprador: los tios aprovechaban las noticias originadas despúes del cierre de los mercados (y que no estaban reflejadas en las cotizaciones que ellos pagaron) en su propio beneficio. En criollo: sería algo asi como apostar por un determinado caballo, una vez que se conociera el resultado de quien ganó.

Por lo general y oficialmente, las ordenes de compras giradas una vez cerrada la operatoria en las bolsas, se llevan a cabo pagando el precio del dia despúes.

El nuevo escándalo pone en un serio aprieto a bancos y companias de fondos. Además de dañar seriamente su imagen y perder la confianza de los pequeños inversores (más del 50 % de los estadounidenses invierten sus dolares en títulos de empresas), sobre sus cabezas pende una espada de Damócles extremadamente amenazante: el tener que pagar multas multimillonarias.

Una de las primeras empresas sospechadas (la compania especializada en fondos Hedge, Canary Capital Partners), se declaró, en un acuerdo extra judicial, estar dispuesta a pagar una multa o resarcimiento de 40 millones de dolares.

Muchos pillos en Wall Street ya han experimentado lo temible que puede llegar a ser el fiscal Spitzer. Algunos delincuentes de saco y corbata ya han dado con sus huesos en la carcel, otros visitan diariamente los tribunales (como por ejemplo la afamada Marta Steward) viendose amenazados de tener pasar una temporada entre rejas.

Las más prestigiosas casas de inversiones en los USA se vieron obligadas a desembolsar gigantescas sumas de dinero (unos 1.400 millones de dolares) como multa por sus actuaciones en el pasado, embaucando a miles de inversores y para "salvarse" del bochorno de tener que sentarse en el banquillo de los acusados en los tribunales neoyorkinos.

Ello hubiera sido un desastre para las casas brokers y tambien para el negocio.

Los fondos y los bancos bajo sospecha andan de muy mal humor.

Especialmente el Bank of America, la tercera más importante institución bancaria de los Estados Unidos, podría caer en desgracia: el fiscal Spitzer tiene en su poder mails internos que probarían irrefutablemente como los más altos ejecutivos y managers del banco estaban al tanto de los sospechosos "manejos" con la compania de fondos inversiones Canary Capital Partners.

El ejecutivo responsable de dicha compania, el más que multimillonario Edward Stern, es considerado como el más importante cliente del Bank of America.

Despúes de conocerce que el fiscal Eliot Spitzer y su equipo de especialistas investigaban al Bank of America, la cotización de los títulos comenzó a caer: de los 85 hasta los actuales 75 dolares.

Los motivos para tal retroceso son comprensibles en Wall Street: el temor a una avalancha de demandas e indemnizaciones millonarias amanazan al Bank of America.

Las primeras consecuencias del escándalo: dos altos ejecutivos han tenido que abandonar el banco.

A. Morgan




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