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El sheriff de Wall Street entra nuevamente en acción. Eliot
Spitzer, el temido fiscal neoyorkino que investigó sin descanzo
en el pasado los chanchullos de las más prestigiosas casas
de inversiones en los Estados Unidos y sus analistas estrellas (sobre
lo que informamos en forma detallada en incontables oportunidades),
tiene en la mira a otros "grandes jugadores" del mercado: los poderosos
managers de fondos de inversiones. Bajo la lupa del fiscal tambien
se encuentran conocidas casas bancarias.
Los motivos para que el fiscal ponga la lupa sobre tales señores
se debe a que los mismos les habrían otorgado fabulosas e
ilegales ventajas a los "grandes inversores" (entre ellos se puede
contabilizar a acaudalados inversores privados, fondos de inversiones,
companias de seguros, etc) con las cuales les posibilitaron ganancias
astronómicas.
El fiscal fué clarito al afirmar: "la dimensión del
escándalo no se puede cuantificar, pero una cosa es segura:
determinadas personas y ciertos grupos, tuvieron la oportunidad
de manipular el sistema."
El fiscal Spitzer a puesto su atención sobre una docena de
companias de fondos de inversiones y bancos para investigar el asunto.
Entre ellos figuran dos verdaderos pesos pesados de las inversiones:
la companias de inversiones Vanguard Group y el Bank of America.
Despúes de Fidelity Investment, el Vanguard, muy popular
entre los estadounidenses, es la más poderosa compania de
inversiones en los USA.
Las investigaciones de Spitzer se centran sobre todo en la asi llamada
"operatoria despúes del cierre". La cosa es simple: algunas
companias de fondos, una vez cerrado "el mercado Wall Street" seguían
vendiendo sus títulos a "determinados" clientes a cambio
de una "comisión".
La ventaja para el comprador: los tios aprovechaban las noticias
originadas despúes del cierre de los mercados (y que no estaban
reflejadas en las cotizaciones que ellos pagaron) en su propio beneficio.
En criollo: sería algo asi como apostar por un determinado
caballo, una vez que se conociera el resultado de quien ganó.
Por lo general y oficialmente, las ordenes de compras giradas una
vez cerrada la operatoria en las bolsas, se llevan a cabo pagando
el precio del dia despúes.
El nuevo escándalo pone en un serio aprieto a bancos y companias
de fondos. Además de dañar seriamente su imagen y perder
la confianza de los pequeños inversores (más del 50 % de
los estadounidenses invierten sus dolares en títulos de empresas),
sobre sus cabezas pende una espada de Damócles extremadamente
amenazante: el tener que pagar multas multimillonarias.
Una de las primeras empresas sospechadas (la compania especializada
en fondos Hedge, Canary Capital Partners), se declaró, en
un acuerdo extra judicial, estar dispuesta a pagar una multa o resarcimiento
de 40 millones de dolares.
Muchos pillos en Wall Street ya han experimentado lo temible que
puede llegar a ser el fiscal Spitzer. Algunos delincuentes de saco
y corbata ya han dado con sus huesos en la carcel, otros visitan
diariamente los tribunales (como por ejemplo la afamada Marta Steward)
viendose amenazados de tener pasar una temporada entre rejas.
Las más prestigiosas casas de inversiones en los USA se vieron
obligadas a desembolsar gigantescas sumas de dinero (unos 1.400
millones de dolares) como multa por sus actuaciones en el pasado,
embaucando a miles de inversores y para "salvarse" del bochorno
de tener que sentarse en el banquillo de los acusados en los tribunales
neoyorkinos.
Ello hubiera sido un desastre para las casas brokers y tambien para
el negocio.
Los fondos y los bancos bajo sospecha andan de muy mal humor.
Especialmente el Bank of America, la tercera más importante
institución bancaria de los Estados Unidos, podría
caer en desgracia: el fiscal Spitzer tiene en su poder mails internos
que probarían irrefutablemente como los más altos
ejecutivos y managers del banco estaban al tanto de los sospechosos
"manejos" con la compania de fondos inversiones Canary Capital Partners.
El ejecutivo responsable de dicha compania, el más que multimillonario
Edward Stern, es considerado como el más importante cliente
del Bank of America.
Despúes de conocerce que el fiscal Eliot Spitzer y su equipo
de especialistas investigaban al Bank of America, la cotización
de los títulos comenzó a caer: de los 85 hasta los
actuales 75 dolares.
Los motivos para tal retroceso son comprensibles en Wall Street:
el temor a una avalancha de demandas e indemnizaciones millonarias
amanazan al Bank of America.
Las primeras consecuencias del escándalo: dos altos ejecutivos
han tenido que abandonar el banco.
A. Morgan
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