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Eran las 16,11 horas cuando el dia jueves 14 de agosto las luces
se apagaron en ciertas regiones de los USA y del Canadá.
Alrededor de 50 millones de personas se quedaron sin luz incomprensiblemente.
La ciudad de Nueva York (tambien Detroit, Cleveland, Albany, Toledo,
Erle, Toronto y Otawa) a oscuras.
Los subterraneos se detuvieron y millones de personas tuvieron que
caminar incontables quilometros para llegar a sus casas. El fantasma
del 11 de septiembre se abatió sobre la ciudad. Los turistas
que se encontraban visitando las azoteas del Empire State Building
tuvieron que correr espantados 86 pisos hasta llegar a la planta
baja.
El presidente George Bush tuvo que tranquilizar a sus conciudadanos
anunciando que el apagón no era producto de un ataque terrorista.
No obstante, Bush no sabía con certeza que lo había
provocado. Se especuló con una cadena de errores despúes
de que un rayo cayera sobre una central electrica.
Tambien se barajó la posibilidad de que los sistemas computarizados
(responsables de controlar defectos operativos) fallaran al ser
atacados por el temeroso virus Lovsan, dejando al sistema inoperable.
Entre tanto, los economistas tratan de hacer un balance del desastre
ocacionado.
En Detroit, donde tienen sus factorias dos de las tres más
grandes empresas mundiales productoras de automóviles, Ford
y General Motors, las bandas de producción dejaron de funcionar.
Wal-Mart, la cadena líder de supermercados y la empresa que
más dinero factura en el planeta, tuvo que cerrar incontables
filiales porque las cajas registradoras no funcionaban. Por no hablar
de la mercadería que tuvieron que tirar por la falta de frio.
Un parate total --->
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