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Los bienes argentinos
en el extranjero se ven amenazados. Un aluvion de embargos se abate
sobre las poseciones del país en el extranjero. El avion
del presidente Kirchner no puede aterrizar en Frankfurt por temor
a que lo puedan embargar, etc. Fueron solo algunos de los títulares
que dias atrás poblaban las primeras páginas de los
diarios más importantes.
Se informaba que millones de pequeños inversores (a quien se le
puede ocurre "invertir" dinero en bonos argentinos, preguntamos
humildemente) en los mercados de capitales están enfurecidos
porque los argentinos no quieren ni pueden pagar sus deudas. Las
demandas se acumulan en los tribunales de todo el planeta.
En una nota publicada en el diario Clarin, de la porteña ciudad
de Buenos Aires, la periodista Annabella Quiroga informaba, muy
someramente, sobre algunos casos al respecto.
Por ejemplo sobre un fondo de inversiónes con sede en las
Bahamas que le reclama al país sudamericano el pago de 10
millones de verdes. Un tribunal de Nueva York le dió un plazo
de 45 dias a los argentinos. Si no pagan... los embargan.
Kenneth Dart, uno de los más grandes timberos en Big Apple
y gran competidor de George Soros en ésto de mover mercados
a su antojo y reproducir billetes sin cansancio, se tiró
un doble lance (si suben, gana, si no pagan, tambien gana) al comprar
los bonos argentinos despúes del default.
Las cotizaciones estaban en el sotano. Era el momento ideal para
pegar el manotazo. Las cotizaciones no solo que no subieron, sinó
que los bonos hoy tienen un status que los muchachos de Standard
& Poor´s, e inclusive los de Moody´s, calificarían de "basura
periférica". Kenneth Dart reclamó ante la justicia
(de Nueva York se entiende) y sus señorías le dieron la razon.
El embargo sería inminente.
En Italia, una legión de pequeños y desprevenidos inversores
lloran a moco tendido y en Alemania tanto la fragata Libertad como
el avión presidencial Tango 01 evitarían tocar suelo
teutón ya que los inversores lograron sentencias favorables
en los tribunales de Frankfurt. No obstante ello (el ministro Lavagna
bien lo sabe, el muy pícaro), los que conocen el paño de
la timba especulativa teutona saben perfectamente que tales tios
van a ser satisfechos en sus demandas... el dia del arquero.
Burbújas y ávidez especulativa ---> 
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