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Nació en Alemania. Su padre
se dedicaba a los negocios inmobiliarios y quería que estudiara
abogacía. Pero tuvo problemas con un profesor y tiró
los libros al diablo. Amaba el deporte y soñaba con poder
participar en las olimpiadas de berlin, pero por su condición
de judio no lo dejaron jugar y en su club le cerraron las puertas.
Emigró a los Estados Unidos allá por 1.936. Apenas
llegado a Nueva York alguien le recomendó que no fuera a
Wall Street, púes alli no había futuro. Fué
un desafio y se tiró a la pileta. La casa Bear Stearn le
dió trabajo como cadete en la bolsa. Ganaba 60 dolares al
mes.
Y el joven John, nada lento para los mandados, comprendió
muy rápidamente donde podría ganar algunos dolares
más. La vida en Nueva York siempre fué cara. En el
puerto buscaba las listas con nombres de inmigrantes alemanes a
los cuales invitaba a tomar una merienda y bocadillos en las oficinas
de Bear Stearns.
De ésta manera lograba ganar clientes para la firma. Y la
comisión por ello era jugosa. El tiempo pasaba y Slade comenzó
a dominar el juego en Wall Street. Le gustaba la timba, era un especulador
nato. Bonos, acciones y derivados, lo importante es ganar dinero.
El gran golpe lo dió en 1.940.
El 9 de abril de ese año, con buena información en
sus alforjas, Slade "Shorteó" bonos noruegos (los
Shorties toman papeles prestados y los venden, porque especulan
que van a bajar. Si realmente bajan, despúes los compran
a menor precio y los devuelven) Timba pura y muy peligrosa. Si los
papeles en vez de bajar suben... el infarto está a la vuelta
de la esquina!
Al dia siguiente, el 10 de abril, los alemanes marchaban hacia
el pais escandinavo. Los bonos se derrumbaron estrepitosamente.
Slade se salvó...y como! 80.000 dolares! En 1.940! John Slade
demostró tener un excelente timing en el negocio, por lo
que tomó las riendas del segmento de arbitrage de Bear Stearns
.
Tuvo exito. Despúes fué a la guerra como soldado
americano y se reencontró con su Frankfurt natal. Al terminar
la guerra se quedó en Europa para abrir filiales de la casa
de inversiones. Compró papeles alemanes cuando nadie daba
ni cinco centavos por los teutones, y ganó dinero. Hoy tiene
96 años de edad y aún trabaja con pasión siguiendo
las pulsaciones de los mercados bursátiles.
Son más de 70 años de experiencia y en Wall Street
se lo respeta mucho. Uno de los pocos grandes que quedan. Se levanta
todos los dias a las 5,45 de la mañana y pedalea 20 minutos.
A los 96 años! Y como es normal con los apasionados de la
bolsa, mientras se "mata" en la bicicleta, sigue las noticias
financieras en la televisión.
Cuando el tiempo es bueno, va caminando a su oficina en Bear Stearns.
Solo un par de kilometros. Como si nada! Bear Stearns lo nombró
presidente honorario de la empresa. Trabajó toda su vida
para ella. Vive en un lujoso apartamento de la Upper East Side,
una de las direcciones más exclusivas de Nueva York.
En las paredes de su departamento cuelgan originales de Chagal,
de Picasso y de Miró. Considera que el éxito es un
80 % de suerte, 10 % de razón y el restante 10 % de trabajo
duro. Se muestra muy activo y ayuda a los jovenes a tomar decisiones
en la inversión. Es optimista por naturaleza y confía
en los títulos tecnológicos.
Aunque no en cualquiera. No quiere saber nada de Amazon, Yahoo
y Cia. El vió en su vida bastantes burbujas y sabe que solo
quedarán un par de firmas en ese sector. Igual que lo sucedido
con los autos y los ferrocarriles en su momento. Su estrategia consiste
en comprar solo los mejores papeles.Titulos de calidad.
Su secreto: tener un buen timing. Si bien se considera un inversor
de tipo conservador, el 60 % de su cartera está compuesto
por acciones y el resto en bonos. En su portfolio solo tiene tres
papeles: IBM, Texas Instrument y naturalmente, Bear Stearns.
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