|

|
Historias...
|
|
John Slade
|
|
27.09.2002
|
Nació
en Alemania. Su padre se dedicaba a los negocios inmobiliarios y quería
que estudiara abogacía. Pero tuvo problemas con un profesor
y tiró los libros al diablo. Amaba el deporte y soñaba con
poder participar en las olimpiadas de berlin, pero por su condición
de judio no lo dejaron jugar y en su club le cerraron las puertas.
Emigró a los Estados Unidos allá por 1.936. Apenas llegado
a Nueva York alguien le recomendó que no fuera a Wall Street,
púes alli no había futuro. Fué un desafio y se
tiró a la pileta. La casa Bear Stearn le dió trabajo
como cadete en la bolsa. Ganaba 60 dolares al mes.
Y el joven John, nada lento para los mandados, comprendió
muy rápidamente donde podría ganar algunos dolares
más. La vida en Nueva York siempre fué cara. En el
puerto buscaba las listas con nombres de inmigrantes alemanes a
los cuales invitaba a tomar una merienda y bocadillos en las oficinas
de Bear Stearns.
De ésta manera lograba ganar clientes para la firma. Y la comisión
por ello era jugosa. El tiempo pasaba y Slade comenzó a dominar
el juego en Wall Street. Le gustaba la timba y era un especulador
nato. Bonos, acciones y derivados, lo importante es ganar dinero.
El gran golpe lo dió en 1.940.
El 9 de abril de ese año, con buena información en sus alforjas,
Slade "Shorteó" bonos noruegos (los Shorties toman papeles
prestados y los venden, porque especulan que van a bajar. Si realmente
bajan, despúes los compran a menor precio y los devuelven)
Timba pura y muy peligrosa. Si los papeles en vez de bajar suben...
mamita querida !
Al dia siguiente, el 10 de abril, los alemanes marchaban hacia el
pais escandinavo. Los bonos se derrumbaron estrepitosamente. Slade
se salvó, y como! 80.000 dolares! En 1.940! John Slade demostró
tener un excelente timming en el negocio, por lo que tomó las
riendas del segmento de arbitrage de Bear Stearns .
Tuvo exito. Despúes fué a la guerra como soldado americano
y se reencontró con su Frankfurt natal. Al terminar la guerra
se quedó en Europa para abrir filiales de la casa de inversiones.
Compró papeles alemanes cuando nadie daba ni cinco centavos
por los teutones, y ganó dinero. Hoy tiene 92 años de edad
y aún trabaja con pasión.
Son más de 50 años de experiencia, y en Wall Street se lo respeta
mucho. Uno de los pocos grandes que quedan. Se levanta todos los dias
a las 5,45 de la mañana y pedalea 20 minutos. A los 92 años! Y como
es normal con los apasionados de la bolsa, mientras se « mata » en
la bicicleta, sigue las noticias financieras en la televisión.
Cuando el tiempo es bueno, va caminando a su oficina en Bear Stearns.
Solo un par de kilometros. Como si nada! Bear Stearns lo nombró
presidente honorario de la empresa. Trabajó toda su vida para
ella. Vive en un lujoso apartamento de la Upper East Side, una de
las direcciones más exclusivas de Nueva York.
En las paredes de su departamento cuelgan originales de Chagal, de
Picasso y de Miró. Considera que el éxito es un 80 %
de suerte, 10 % de razón y el restante 10 % de trabajo duro.
Aún a los 92 años compra y vende títulos. Es optimista
por naturaleza y confía en los títulos tecnológicos.
Aunque no en cualquiera. No quiere saber nada de Amazon, Yahoo y Cia.
El vió en su vida bastantes burbujas, y sabe que solo quedarán
un par de firmas en ese sector. Igual que lo sucedido con los autos
y los ferrocarriles en su momento. Su estrategia consiste en comprar
solo los mejores papeles.
Titulos de calidad. Su secreto: tener un buen timming. Si bien se
considera un inversor de tipo conservador, el 60 % de su cartera está
compuesto por acciones y el resto en bonos. En su portfolio solo tiene
tres papeles: IBM, Texas Instrument y naturalmente, Bear Stearns. |
|

|