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Reformas y realidades |
25.08.2003
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La guerra contra Irak se terminó. Los mercados bursátiles
suben imparables. Las casas de inversiones ganan nuevamente dinero
a carradas. Si uno se detiene a pensar un poco, daría la
impresión que la pasada crisis de confianza en Wall Street,
los "manipuleos" en los balances de las empresas, los escándalos
financieros y los managers tramposos cayeron en un sueño de invierno.
Durante el verano y el otoño pasado, tales casos llenaban las páginas
de los diarios y eran noticias relevantes en los noticieros. Pero
en los últimos meses las aguas se han aquietado en el mar
bursátil de la Big Apple. Ningún nuevo escándalo
de peso, ninguna "metida de mano" que provoque pavor, ningún
descalabro que haga tambalear los mercados salió a la luz
del dia.
Naturalmente con la excepción del Credit Suisse First Boston
y su ex analista estrella Frank Quattrone pero... que dicha institución
siempre ande en "alguna cosa rara", ya se a vuelto una normalidad
en el universo del dinero y las finanzas. Los ex capos de Worldcom,
Im Clone, Enron y otras empresas ya están en "galera" o procesados.
El implacable fiscal Eliot Spitzer sigue con sus investigaciones
sobre las casas de inversiones en Nueva York y ya se han promulgado
nuevas normas contables y un nuevo procedimiento para la publicación
de las actas empresariales. Toda una bateria de medidas impuestas
por la SEC, la Comisión de Bolsa y valores de los USA.
Un nuevo código vió la luz del dia. El Corporate-Governance-Kodex
significa cuentas claras, tranparencia, manos limpias. Sin embargo...
todavia hay algunas cuentas pendientes. Se a logrado un buen marco
de condiciones y el texto es claro. Pero la pregunta del millon
es: como será la "historia" en la realidad? Es lo que se
preguntan no pocos observadores en Wall Street.
Y aqui se encuentra el verdadero problema. Todo depende de que las
autoridades de la SEC, ellas mismas, impongan las nuevas reglas
de juego. Los funcionarios de la bolsa están metidos desde
hace años en un gran dilema: poco personal y además... mal
pagado, poco dinero disponible y en definitiva... poco poder para
imponer las reformas necesarias y las decisiones asumidas.
Además... es usual que los tios se vean impedidos de dar
un paso adelante ya que las empresas poseen excelentes y bien pagados
contingentes de juristas, letrados, contadores y economistas que
frenan las ofensivas de la SEC. Inclusive el mismo Congreso de los
Estados Unidos, bajo la presión de poderosisimos lobbies
empresariales, amenazó con cerrar el grifo de los dolares
para los funcionarios bursátiles.
El resultado es el siguiente: las nuevas reglas y disposiciones
son llevadas a cabo en forma "no tan satisfactoria", de acuerdo
a algunos observadores. William Donaldson, nuevo capo de la SEC
("bendecido" por Bush) tiene la pelota en sus manos y todo depende
de el. En su larga carrera no a ganado precisamente el mote de gran
reformador. La gran duda es si seguirá siendo leal a sus
amigos en Wall Street o velará por los dolares de los inversores.
Alli reside la cuestión de si ingresamos a un verdadero periodo
de reformas o solo fueron promesas vacias.
A. Morgan
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