Como mono en la neblina
09.04.2003

Con el comienzo de la guerra, el animo reinante en Wall Street pasaba de la euforia a la depresión. Los comentarios socarrones de algunos operadores reflejaban buen humor. "Les vamos a patear el culo a los iraquíes" comentaba un broker. A medida que el tronar de los cañones se intensificaba sobre Bagdad, mayor era el júbilo imperante en los mercados accionarios de Nueva York.

Aunque a usted, sufrido ciudadano de la "periferia" y alrededores, le resulte incomprensible, para los gringos, el "cañoneo" de Irak es como si fuera un juego. "Saddam murió" gritaba uno. "Se tomó el piro con su familia", aseveraba otro. "Cuando vean llegar los tanques, los generales escaparán como gallinas" especulaban algunos. "En un par de semanas se acabó la guerra" aventuraban no pocos.

Sin embargo, en Wall Street se dedicaron a festejar sin el invitado de honor: Saddam Hussein. No obstante la imponente superioridad militar de los Estados Unidos, al sueño de la victoria perfecta y la cabeza de Saddam como trofeo, en Wall Street... lo pueden dar por "passé". El esperado rally en los mercados podría haber terminado antes de tiempo no obstante el despegue momentaneo de los índices.

En la actualidad los inversores abren atentamente los ojos y evaluan concienzudamente los riesgos que una guerra implica asi como sus posibles consecuencias y los problemas coyunturales que aquejan a la economia y las empresas, y que no desaparecerán por arte de magia.

Y tal cuál lo afirmaramos en nuestro anterior comentario (ver en Analisis y opinion "Guerra y mercados en alza"), aún cuando Saddam Hussein y la guerra pertenezcan al pasado, ello no solucionará automaticamente todos los problemas que agobian a la economia planetaria, ni la entrada triunfante de los tanques estadounidenses a Bagdad, mejorará la situación de los mercados accionarios internacionales.

Con Saddam o sin el, los problemas no se terminan. Richard Bernstein, analista de Merrill Lynch, se muestró algo pesimista y adviertió dias atrás: "el mercado accionario tiene mayor potencial hacia abajo que hacia arriba". Y algunos expertos creen que la probabilidad de una recesión es un 50 % mayor a lo que muchos suponen.

De acuerdo a Stephen Roach, economista de Morgan Stanley, el crecimiento real economico del primer trimestre caerá hasta el 1,2 %. Con cero crecimiento durante el segundo timestre, la coyuntura no se habrá movido ni un milimetro durante los últimos 9 meses. De alli que el "colchon de seguridad" que protegía la economia en el caso de un schok como la guerra o el terror, sea bastante fragil.

Y naturalmente todo empeora si los responsables de la Reserva federal no tienen las cosas muy claras que digamos de "como sigue el viaje". Y para muestra basta un boton, extraido de declaraciones hechas al periodismo: "Los desacostumbrados grandes factores de inseguridad que asolan la economia y ensombrecen la situación geopolitica asi como la relación entre riesgo y coyuntura e inflación que no se puede estimar...". Se podría decir que Greenspan y sus muchachos andan desorientados "como mono en la neblina".

Para no pocos observadores en Wall Street, tal "ceguera" es un vuelo dudoso y pleno de turbulencias que podría terminar con un aterrizaje de emergencia para los inversores. Y pobre de aquel que no tenga paracaidas. Ya lo dijo Kennedy durante la crisis con Cuba: "Los frutos de una guerra podrían convertirse rápidamente en cenizas".

A. Morgan



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