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Con el comienzo de la guerra, el animo
reinante en Wall Street pasaba de la euforia a la depresión.
Los comentarios socarrones de algunos operadores reflejaban buen
humor. "Les vamos a patear el culo a los iraquíes"
comentaba un broker. A medida que el tronar de los cañones
se intensificaba sobre Bagdad, mayor era el júbilo imperante
en los mercados accionarios de Nueva York.
Aunque a usted, sufrido ciudadano de la "periferia" y
alrededores, le resulte incomprensible, para los gringos, el "cañoneo"
de Irak es como si fuera un juego. "Saddam murió"
gritaba uno. "Se tomó el piro con su familia",
aseveraba otro. "Cuando vean llegar los tanques, los generales
escaparán como gallinas" especulaban algunos. "En
un par de semanas se acabó la guerra" aventuraban no
pocos.
Sin embargo, en Wall Street se dedicaron a festejar sin el invitado
de honor: Saddam Hussein. No obstante la imponente superioridad
militar de los Estados Unidos, al sueño de la victoria perfecta
y la cabeza de Saddam como trofeo, en Wall Street... lo pueden dar
por "passé". El esperado rally en los mercados
podría haber terminado antes de tiempo no obstante el despegue
momentaneo de los índices.
En la actualidad los inversores abren atentamente los ojos y evaluan
concienzudamente los riesgos que una guerra implica asi como sus
posibles consecuencias y los problemas coyunturales que aquejan
a la economia y las empresas, y que no desaparecerán por
arte de magia.
Y tal cuál lo afirmaramos en nuestro anterior comentario
(ver en Analisis y opinion "Guerra y mercados en alza"),
aún cuando Saddam Hussein y la guerra pertenezcan al pasado,
ello no solucionará automaticamente todos los problemas que
agobian a la economia planetaria, ni la entrada triunfante de los
tanques estadounidenses a Bagdad, mejorará la situación
de los mercados accionarios internacionales.
Con Saddam o sin el, los problemas no se terminan. Richard Bernstein,
analista de Merrill Lynch, se muestró algo pesimista y adviertió
dias atrás: "el mercado accionario tiene mayor potencial
hacia abajo que hacia arriba". Y algunos expertos creen que
la probabilidad de una recesión es un 50 % mayor a lo que
muchos suponen.
De acuerdo a Stephen Roach, economista de Morgan Stanley, el crecimiento
real economico del primer trimestre caerá hasta el 1,2 %.
Con cero crecimiento durante el segundo timestre, la coyuntura no
se habrá movido ni un milimetro durante los últimos
9 meses. De alli que el "colchon de seguridad" que protegía
la economia en el caso de un schok como la guerra o el terror, sea
bastante fragil.
Y naturalmente todo empeora si los responsables de la Reserva federal
no tienen las cosas muy claras que digamos de "como sigue el
viaje". Y para muestra basta un boton, extraido de declaraciones
hechas al periodismo: "Los desacostumbrados grandes factores
de inseguridad que asolan la economia y ensombrecen la situación
geopolitica asi como la relación entre riesgo y coyuntura
e inflación que no se puede estimar...". Se podría
decir que Greenspan y sus muchachos andan desorientados "como
mono en la neblina".
Para no pocos observadores en Wall Street, tal "ceguera"
es un vuelo dudoso y pleno de turbulencias que podría terminar
con un aterrizaje de emergencia para los inversores. Y pobre de
aquel que no tenga paracaidas. Ya lo dijo Kennedy durante la crisis
con Cuba: "Los frutos de una guerra podrían convertirse
rápidamente en cenizas".
A. Morgan
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