Uno puede pensar de los estadounidenses
lo que quiera, pero hay que reconocerles una cosa: En vez de mirar
los problemas economicos como verdaderos zombies, distanciados y
sin reaccionar, los gringos utilizan toda su artilleria para combatir
la malaria imperante.
Accionar y no reaccionar, es el lema imperante. La Reserva Federal
y Alan Greenspan se mandaron una maraton imponente, reduciendo las
tasas 12 veces consecutivas, hasta alcanzar los niveles más
bajos de los últimos 40 años. La administración Bush
bajó los impuestos para estimular el consumo de los americanos
y que las empresas obtengan mejores ingresos.
Wall Street tambien se esmera en limpiar los restos de "impurezas"
que espantaron a los inversores, aplicando reglas severas para lograr
más transparencia y asi ganar nuevamente la confianza de
los ahorristas en la America Corporate. Pero reestructurar la imagen
para corregir los excesos y las falencias en los mercados financieros
llevará tiempo y la tarea es ardua.
Quizás lleve años reparar los daños causados. Lo importante
es que tal meta se logre exitosamente. De acuerdo a Richard Berner,
analista de Morgan Stanley, las deudas de las empresas, comparadas
al Cash-flow de las mismas, han retrocedido considerablemente y
el pago de intereses tambien. Y las ganancias de las companias que
integran el índice S&P 500, crecen.
Para no olvidar: El rasante crecimiento de la productividad durante
el tercer trimestre del 2002 se expandió con una cuota anual
de no menos del 4 %. Ignorar tal tendencia sería un error.
Ni la agresiva reducción de las tasas, ni la reducción
de impuestos o las inversiones estatales cayeron en el pasado sobre
terreno fértil.
Los datos básicos eran malos, sobrecapacidades en la industria,
escándalos en los balances, 8 billones de dolares esfumados
como por arte de magia, y la restante liquidez fué absorbida
como por una esponja por el mercado. Pero entretanto hay señales
que alientan a la esperanza.
Un dolar debil, el peligro de guerra se diluye, el precio del crudo
que baja, empresas con mayores ganancias, algunas expectativas mejoran,
el optimismo crece y la última reducción de las tasas
podría reflejarse positivamente sobre la economia. Por lo
pronto se puede esperar que, despúes del exito de los republicanos
en las elecciones senatoriales, los impuestos vuelvan a reducirse.
Que afortunados los gringos!