Si uno mira el desarrollo del mercado
bursátil mundial durante los últimos tiempos, ya sabe
lo que es un verdadero crash. En cuotas, pero crash al fin. Y podría
llegar a ser aún peor. Algunas cotizaciones ya dan hasta
lástima y suponemos que más de un inversor al mirar
su cuenta bancaria se querrá cortar las venas con un serrucho.
Vamos a ser sinceros. Un desplome tipo Titanic, o la caida al vacio
desde un piso 188, hubiera sido mucho mejor y menos doloroso que
éste lento y eterno deslice a las catacumbas de Wall Street.
Ni siquiera algunos buenos datos coyunturales ayudan a que la tendencia
cambie de dirección.
El último rally fué solo un espejismo. Allí
donde uno mire hay escepticismo, mala onda, caras amargadas y reina
el pesimismo. La aniquilación de capital sigue su marcha
sangrienta. Un verdadero crash en cuotas que pone los nervios de
punta hasta al más valiente y aguerrido de los inversores.
No nos engañemos, los últimos dos años y medio fueron miserables
y terrorificos en las bolsas del mundo. Una recupareción
rápida de los mercados es solo un sueño. El Dow Jones, Nasdaq
y Cia no dejan de caer. La confianza de los inversores es minima,
quiebras, engaños, balances extraños, analistas mentirosos, managers
sospechosos, firmas bajo la lupa de la justicia y un largo y negro
etcetera.
Hace 20 años los managers de las empresas ganaban salarios 42 veces
mayores a lo que ganaba un laburante comun y corriente. Hoy la relación
es de 531 a 1. Cosa de locos! El prejuicio de que en el mundo de
las finanzas los pequeños inversores son los tontos que siempre
pierden, gana nuevos adeptos.
Y como si toda la malaria y los desastres padecidos hasta el presente
no fueran suficiente, el peligro de guerra contra Irak (guerra es
una forma de decir ya que, lo que se aproxima en la región
del golfo es más bien una práctica de "tiro al blanco"
o mejor dicho, "tiro al pichón") amenaza con una suba en
el precio del crudo.
Si la crisis se extiende, ello llevaría a que la tan ansiada
recuperación economica, el repunte coyuntural y las ganancias
de las empresas se patée hacia más adelante, y entónces
las cotizaciones... se derrumbarían nuevamente. Un consejo:
tomese un avion, vaya a descansar a alguna isla paradisiaca y olvidese
del mundo, de Saddam, las bolsas y tanta malaria.
Usted se preguntará... y si los índices cambian de
dirección? Bueno... esa es otra historia.