La imagen es tipica para éstas
fechas. Como todos los años, los arbolitos de navidad adornaron
los mercados bursátiles de los Estados Unidos y sus luces
iluminaban Wall Street. Y cuando las corbatas de polyester que visten
los operadores muestran motivos navideños, ello significa que entónces...
llegó el momento: La hora de los premios!
Sin embargo... los tiempos locos ya son historia. Se terminaron
los dias en que todo el mundo creía que la fiesta y la época
dorada en las bolsas durarían toda una eternidad y que con
la burbuja internetera se ingresaba a una nueva era plena de ganancias
y dicha sin limites. Se acabó la fiesta, se terminó
el juego.
Llegó la hora en que las casas de inversiones se tienen que
apretar el cinturón. Y el más grande retroceso de
las ganancias en los últimos 10 años exige victimas. De acuerdo
al Bureau of Labor Statistics, desde abril del 2001 se despidieron
en todo el sector de las finanzas a unos 75.000 laburantes. Un 17
% de la fuerza laboral.
La más grande ola de despidos desde los años 70 que vivió
Wall Street. Y ello no a terminado. Aquel que como broker o especialista
en inversiones todavia no perdió su puesto de trabajo, seguramente
tuvo motivos para mufarse respecto del recorte en las bonificaciones.
No solo los índices han caido en los últimos dos años
sino tambien el pago de premios para los especialistas que trabajan
en las instituciones más afamadas del mundo.
La poda en los premios (siempre de acuerdo al área de negocios)
estaría en el año 2002 entre el 20 y un 70 %. Es lo que sucede
con los empleados de Merrill Lynch. Despúes de los 1,5-2
millones obtenidos el año pasado, ahora los expertos de la casa
de inversiones se deberán conformar con solo 750.000 dolares
extras y por cabeza.
Laura Lofaro, de Sterling Resources, opina que un 20 % de los banqueros
(o sea los de abajo), no recibirán ni siquiera un chupetín
de agradecimiento por los servicios prestados. Las empresas de Wall
Street, por cada dolar de ingresos, entregó como salarios,
bonos y pagos extras durante el pasado, alrededor de 50 centavos
de dolar. Pero ello ya es historia.
Debido a que las ganancias se derriten, los pagos de fin de año
no solo son recortados sino que tambien son otorgados en otras "formas".
En vez de mimar a sus analistas y expertos con efectivo, una parte
del premio se otorga en títulos de la misma empresa. Usted
se dirá: bueno, la cosa no es tán trágica que
digamos, uno puede vender los papeles y hacer caja.
Y allí reside precisamente el problema. El asunto es que
los títulos que las casas de inversiones entregan están
"congelados" y recien se podrían vender... despúes
de varios años de plazo. En realidad y mirado desde el llano, no
habría que tenerles compasión a los tios. Por lo menos
tienen laburo... y además... tan mal no ganan!