La hora de la verdad es el 14 de agosto.
Los ejecutivos de las empresas y los conglomerados comerciales más
importantes de los Estados Unidos que cotizan en la bolsa más
importante del planeta y que logran una facturación anual
mayor a los 1.200 millones de dolares, deberán asegurar por
escrito y bajo juramento, que los números y los balances
presentados son los correctos.
Se trata de unas 950 empresas. Y para evitar chanchullos como en
el caso Enron, Worldcom, Xerox y otros escándalos similares,
los managers deben declarar si los balances fueron llevados a cabo
por una comisión auditora o por especialistas independientes.
Se acabó la farra! Los politicos le declaran la guerra a
los malandras y estafadores.
En vez de palmaditas en la cola por cometer delitos economicos,
como sucedió hasta ahora, garrote sin piedad! Y penas más
duras! A bush se le echa en cara no haber sido lo suficientemente
duro y agresivo contra los estafadores y managers tamposos. El jefe
de la SEC, Harvey Pitt, Paul O´neil y el propio Bush saben que tendrían
que rodar algunas cabezas.
Paul O´neil amenazó: el que declare algo correcto y se niegue
a jurarlo... vá a parar a la carcel! Durante mucho tiempo
los managers estuvieron a salvo de la ley. Los capos de la America
Corporate supieron esquivar el bulto siempre a tiempo. Buena cintura.
Pero se acabó! En el futuro deberán responsabilizarse
por sus actos y sus mentiras.
Los Estados Unidos se encuentran al norte y no al sur del continente.
Aquel que meta mano en los balances puede caer bajo las garras de
la justicia. Los procesos pueden ser civiles o penales. Los castigos
serán severos. No hay escapatoria. Y los jueces en los USA
son implacables, Nueva York no es Buenos Aires.
Durante mucho tiempo los multimillonarios y acaudalados managers
supieron evadir exitosamente los controles de la SEC, las autoridades
bursátiles americanas, sin tener que confesar haber cometido
actos non sanctos y manipulaciones ilicitas a piaccere. Además,
siempre salieron ilesos pagando multas irrisorias. Los importes,
los capos los pagaban con plata... de la misma firma!
Sus fortunas privadas estaban a salvo. Ergo: los mismos accionistas
de la empresa solventaban los costos ocasionados por las chapucerias
de sus managers. Es posible que ello se termine de una vez por todas
y las abultadas cuentas bancarias de los capos empresarios se congelen
mientras duren los procesos.
Con el últimatum impuesto solo se puede esperar una cosa:
aquellos que tengan un cadaver en el ropero o en el sotano... es
mejor que lo declaren antes del 14 de agosto! El mejor ejemplo lo
dió la empresa Qwest, quien el 29 de julio sacó del
ropero un portentoso "fiambre" de más de 1.000 millones de
dolares.