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La hora de la verdad

11.08.2002


La hora de la verdad es el 14 de agosto. Los ejecutivos de las empresas y los conglomerados comerciales más importantes de los Estados Unidos que cotizan en la bolsa más importante del planeta y que logran una facturación anual mayor a los 1.200 millones de dolares, deberán asegurar por escrito y bajo juramento, que los números y los balances presentados son los correctos.

Se trata de unas 950 empresas. Y para evitar chanchullos como en el caso Enron, Worldcom, Xerox y otros escándalos similares, los managers deben declarar si los balances fueron llevados a cabo por una comisión auditora o por especialistas independientes. Se acabó la farra! Los politicos le declaran la guerra a los malandras y estafadores.

En vez de palmaditas en la cola por cometer delitos economicos, como sucedió hasta ahora, garrote sin piedad! Y penas más duras! A bush se le echa en cara no haber sido lo suficientemente duro y agresivo contra los estafadores y managers tamposos. El jefe de la SEC, Harvey Pitt, Paul O´neil y el propio Bush saben que tendrían que rodar algunas cabezas.

Paul O´neil amenazó: el que declare algo correcto y se niegue a jurarlo... vá a parar a la carcel! Durante mucho tiempo los managers estuvieron a salvo de la ley. Los capos de la America Corporate supieron esquivar el bulto siempre a tiempo. Buena cintura. Pero se acabó! En el futuro deberán responsabilizarse por sus actos y sus mentiras.

Los Estados Unidos se encuentran al norte y no al sur del continente. Aquel que meta mano en los balances puede caer bajo las garras de la justicia. Los procesos pueden ser civiles o penales. Los castigos serán severos. No hay escapatoria. Y los jueces en los USA son implacables, Nueva York no es Buenos Aires.

Durante mucho tiempo los multimillonarios y acaudalados managers supieron evadir exitosamente los controles de la SEC, las autoridades bursátiles americanas, sin tener que confesar haber cometido actos non sanctos y manipulaciones ilicitas a piaccere. Además, siempre salieron ilesos pagando multas irrisorias. Los importes, los capos los pagaban con plata... de la misma firma!

Sus fortunas privadas estaban a salvo. Ergo: los mismos accionistas de la empresa solventaban los costos ocasionados por las chapucerias de sus managers. Es posible que ello se termine de una vez por todas y las abultadas cuentas bancarias de los capos empresarios se congelen mientras duren los procesos.

Con el últimatum impuesto solo se puede esperar una cosa: aquellos que tengan un cadaver en el ropero o en el sotano... es mejor que lo declaren antes del 14 de agosto! El mejor ejemplo lo dió la empresa Qwest, quien el 29 de julio sacó del ropero un portentoso "fiambre" de más de 1.000 millones de dolares.

Alberto La Vergata


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